Office hours en La Terminal y cómo sacarles partido

La Terminal nació con vocación de convertirse en un referente para startups dentro del mundo del coworking. Ya contaba Walter en otro post cómo las cosas no han sido tan fáciles como habíamos previsto, pero nunca hemos perdido el foco: queremos ser un espacio donde las startups trabajen a gusto, pero sobre todo, donde crezcan.

Durante los meses previos a incorporarme a La Terminal pasaba tiempo por aquí. Me gustaba el ambiente tranquilo y la sensación de que siempre se cocía algo interesante en alguna de las startups. Pero sobre todo disfrutaba de las conversaciones con Walter, Jaime y el resto de pasajeros de La Terminal. Siempre aprendía algo nuevo y me iba con la sensación de que aquí había una política tácita de cero bullshit. Y eso me pareció un lujo.

En estos meses que llevo aquí he visto como los socios de La Terminal, los tres son inversores en startups, se han reunido con mucha gente que les pedía consejo. Su experiencia en el sector, las numerosas inversiones que han hecho y su conocimiento acumulado, hacen que el feedback que dan a las startups sea de gran valor.

Por eso, en nuestro empeño de que La Terminal sea un espacio que ayude a crecer a las startups, hemos decidido lanzar un programa piloto de office hours con los 3 socios: Walter, Christian y Torroja. Si sale bien, iremos ampliándolo con otros amigos de La Terminal que también creen en ayudar a los que empiezan en este sector.

¿Qué son las office hours?

Son reuniones de 30 minutos a 1h en las que una startup o un emprendedor comentan detalles de su proyecto con una persona que pueda proporcionar feedback de calidad (ya sabéis, cero bullshit).

Algunos ejemplos de temas que podéis tratar:

Estás buscando inversión y no sabes por dónde empezar: qué tipo de inversores necesitas, a quién acercarte o a quién evitar, cómo presentar tu proyecto, etc.

Quieres consejo sobre cómo y a quién contratar (o despedir!), sobre tu modelo de negocio o sobre tu estrategia comercial.

Has hecho lo imposible y más, pero tu startup no sale adelante y has entrado en concurso de acreedores. No sabes cómo gestionarlo y es un tema delicado.

Trucos para sacar partido a las office hours

Son obvias, pero nunca está demás un repaso:

Ven preparado.
Por un lado, investiga a la persona con la que te vas a reunir, las startups en las que ha trabajado o invertido. También echa un vistazo a su Twitter o blog, eso te dará pistas de qué le interesa . Y por otro, construye un discurso claro sobre tu startup, que se entienda bien y evite que tengas que dar muchos rodeos al explicar tu idea. Si ya tienes algo funcionando, ve con la demo preparada; si todavía no, trae mockups o algo que mostrar. Si no vas preparado a la reunión, será una pérdida de tiempo para los dos.

Fija unos objetivos.
¿Qué quieres conseguir de la reunión? ¿Qué dudas concretas tienes? La finalidad de las office hours es intentar resolver preguntas concretas. No es un café con un amigo, es una reunión de trabajo de la que deberías obtener respuestas y puntos accionables. De nuevo, si no tienes objetivos, habrás desaprovechado la reunión.

Haz follow up si la reunión ha ido bien
No tengas miedo en volver a escribir cuando tengas alguna novedad. No se trata de enviar mil emails y hacer actualizaciones cada vez que tengas un nuevo cliente, pero sí de informar cuando haya algún cambio relevante en tu empresa. El inversor o mentor lo agradecerá, al fin y al cabo están donando su tiempo porque creen que pueden ayudar.

Los que estéis interesados podéis escribirnos a maria@nulllaterminal.org contándonos qué hace vuestra startups y qué dudas tenéis, así intentaremos buscar a la persona que mejor se ajuste a lo que necesitáis.

Para cualquier sugerencia siempre nos podéis dejar un comentario aquí o en twitter (@termimad). En breve lanzaremos nuestra newsletter, os podéis ir apuntando mientras tanto si queréis.


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Apostando por los contenidos

En la nota anterior en la que relataba la historia La Terminal comentaba que desde el primer día teníamos previsto tener un blog. Ya lo tenemos aquí, pero tal vez os preguntéis, ¿de verdad sirve de algo?

Yo estoy convencido de ello, hasta el punto de que creo que el marketing de contenidos puede llegar a ser el mejor canal de captación para proyectos B2B. Sin embargo, por razones que no termino de explicarme, es uno de los canales menos aprovechados en España, donde además, se ve a mucha gente confundiendo marketing de contenidos con linkbaiting.

El marketing de contenidos (no tenemos un mejor nombre) no es más que una estrategia orientada a conseguir tráfico orgánico a base de crear contenidos relevantes para tu público objetivo.  Y lo cierto es que no tiene más complejidad que esa.

Un ejemplo rápido que me fascina es el de DigitalOcean. Se trata de una empresa de hosting low-cost que creo una sección de tutoriales que les ha permitido obtener unos resultados increíbles en SEO. Una muestra: si quieres saber como instalar WordPress en cualquier linux lo más probable es que el primer resultado que encuentres en Google sea uno de sus tutoriales.

Son contenidos 100% relevantes para sus clientes actuales y potenciales, sin linkbaiting ninguno, que se posiciona bien de forma natural. Una vez que conoces bien a tus clientes es bastante fácil identificar qué contenidos son los que podrían interesarles.

Otro de mis ejemplos favoritos es el de Intercom. Una empresa que tiene algo en común con muchos de sus clientes: son un SaaS y por tanto les resulta bastante fácil escribir al respecto.  Han llegado incluso al punto de sacar partido económico adicional a sus contenidos editando sus propios libros. Escribir sobre lo que sabes y compartir todo lo que aprendes es algo que ayuda a que los contenidos sean de buena calidad.

Es un ejemplo similar al de SumaCRM, esta vez un SaaS español que tiene claro que su público objetivo está muy interesado en saber cómo vender más (para eso quieres un CRM). Su post 3 errores al gestionar a nuestros comerciales y cómo los solucioné es un gran ejemplo de buen marketing de contenidos: escriben de algo que saben, comparten una experiencia real y está perfectamente orientado a tu audiencia.

No todos tenemos la suerte de tener una audiencia tan definida y en el caso concreto de este blog los contenidos que queremos crear estarán orientados a mostrar que La Terminal es un espacio recomendable para startups y profesionales del sector.

Además de compartir experiencias de los proyectos y startups que ya han confiado en nosotros (hay algunos muy majos), es nuestra intención crear artículos que echemos en falta y tal vez compartir alguna que otra opinión sobre el sector.

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Breve historia de La Terminal

Hoy puede parecer obvio que haya coworkings especializados para startups y profesionales del sector, pero lo cierto es que hace año y medio (inicios de 2015) no conocía ninguno en Madrid, al menos, ninguno en el que fuera un requisito formar parte del sector.

Durante años fuimos testigos de cómo dos amigos, Juan Luis y Rubén, habían creado un entorno fascinante en Plug and Play (Valencia) donde las startups convivían y se ayudaban de manera muy eficiente. Juntos aprendían y compartían los resultados de experimentos exitosos y fallidos. El ambiente era ideal para ese tipo de empresas.

Así que a principios de 2015 cuando mi hermano y yo nos pusimos a explorar proyectos en los que trabajar juntos, la idea cogió fuerza entre los socios actuales de La Terminal, Christian Kobylanski y Jose María Torroja, que lo vimos claro desde el primer momento. Nos parecía obvio que acabaría habiendo un sitio así en Madrid y quisimos ser los primeros.

Queríamos crear un espacio donde las empresas, normalmente en fase seed, acabaran colaborando y empleando a profesionales que quisieran trabajar desde aquí. Un lugar donde entendieran las dificultades de tu negocio, donde sepan realmente lo difícil que es sacar una startup adelante. Un espacio enfocado en el trabajo y donde se minimiza el postureo cansino que he visto en alguno de los coworkings de la capital.

Enseguida empezamos a buscar locales por Madrid y pusimos todo en marcha. Antes de darnos cuenta habíamos alquilado una nave y la estábamos reformando.

El proyecto fue mucho más complejo de ejecutar de lo esperado, no es fácil cumplir con todas las trabas burocráticas que implica abrir un local. Cumplir el presupuesto tampoco es fácil. En una obra nunca sabes cuándo te vas a encontrar con un problema y cuánto puede costar resolverlo.

Después de años vinculado a las startups y su intangibilidad vivimos lo difícil que sigue siendo hoy en día emprender con un negocio físico y lo poco que ayuda el estado, la comunidad o el ayuntamiento. Sentí un profundo respeto por aquellos valientes que se lanzan a abrir un bar o una tienda en estos días.

No estaba resultando fácil y en plena obra descubrimos que no íbamos a ser los primeros. Se nos habían adelantado y no eran otros emprendedores como nosotros, se trataba ni más ni menos que de Google que había elegido Madrid para abrir un Campus. Moralmente fue un disgusto. Nos encantaba que Google apostara por esta ciudad y que en parte validara nuestra idea, pero competir con ellos no nos hacía ni pizca de gracia y menos aún que fuéramos abrir en fechas similares.

Al final y por temas municipales la obra se alargó más de lo previsto y no pudimos abrir en septiembre como nos hubiera gustado. Tampoco pudo ser en octubre y no fue sino hasta finales de noviembre que pudimos hacer un evento inaugural. Comercialmente empezamos nuestra actividad en diciembre, que era el peor escenario posible para nosotros.

Sin embargo, algo muy bueno pasó en ese evento inaugural. Fue algo sencillo, pero fundamental: a la gente le gustó mucho el espacio que habíamos creado. Escucharlo de sus bocas fue muy gratificante.

Después de meses de disgustos constantes es muy fácil centrarse en los problemas y no ver los aspectos positivos de un proyecto. Hasta ese día yo solo tenía ojos para las cosas que no me convencían del espacio. Después de la fiesta me fui con la certeza de que el proyecto acabaría funcionando bien.

El inicio de la actividad comercial la habíamos pospuesto cada vez que habíamos tenido un retraso de la obra y ahora estábamos prácticamente a punto de abrir y no teníamos apenas leads abiertos. Nos habíamos dormido y un local grande con poca gente intimida mucho.

Es por eso que estaremos siempre muy agradecidos a la fundación Jose Manuel Entrecanales que fue clave para cambiar el ambiente. Crearon las becas “Despega” donde cedían a startups seis meses de espacio gratuito en La Terminal y de su mano vinieron Mr Jeff y Gudog que le dieron mucha calidez al lugar.

También hemos tenido la suerte de que Jaime Novoa se animara a venir a trabajar desde aquí. Jaime es una persona muy apreciada en el sector y siempre que pudo invitó a conocidos y amigos. Su ayuda ha sido mastercardiana.

De hecho fue gracias a Jaime que un día coincidimos con María Encinar. Ya no recuerdo ni cómo, pero juntos los tres creamos un nuevo evento recurrente en Madrid, Seedradar y además de poder dar a conocer el espacio, el evento sirvió para que nos diéramos cuenta de que María era la pieza que nos estaba faltando para que este proyecto terminara de despegar.

Hasta ese momento habíamos apostado por alguien que lo había hecho todo muy bien de puertas adentro, pero al final un espacio necesita que lo visiten y que la gente lo vea con sus propios ojos.

No fue fácil convencerla, pero al final María está al frente de La Terminal y las cosas no podrían ir mejor.

La prueba innegable es que hoy estáis leyendo este post en un blog que habíamos planificado tener desde el primer día y que no ha visto la luz hasta que ella así lo quiso, eso sí, con la inestimable ayuda de Juanjo que ha sido testigo de lujo de toda esta aventura desde su concepción.

Hoy La Terminal es un espacio en el que muchas decenas de personas pelean por sacar sus negocios adelante y es probable que a finales de año estemos cerca del ansiado 100% de ocupación.

Es el momento de rematar la faena y empezar a tomar decisiones respecto a los próximos pasos que daremos. ¿Abriremos otra terminal?, ¿empezaremos a impartir cursos?. Sea lo que sea que vayamos a hacer os lo iremos contando desde aquí.


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